El Motor Humano
26 de noviembre de 2011 | Opinión
La diferencia entre un problema teórico y un problema práctico es muy clara. Un problema teórico se resuelve cuando se conoce la solución; mientras que un problema práctico no se resuelve cuando se conoce la solución, sino cuando se la pone en práctica, que suele ser lo difícil porque hay que vencer resistencias y obstáculos imprevisibles. La inteligencia tiene que resolver problemas prácticos y allí se advierte que la realidad es más compleja, porque las personas lo son, y se fracasa al no contemplar su reacción.
Las soluciones tienen que ver con las personas y con su pensamiento. La educación es lo primero. Se equivocan las prioridades. Se piensa que se puede comenzar con la inversión de capitales, pero tendría que comenzarse con la inversión en educación. Habría que espiritualizar, humanizar la economía mediante la inteligencia.
La inteligencia es decidida, creadora y la clave es aprender a añadir valor cada día. De cada inductor educativo, desde la familia a la escuela, desde la empresa a la universidad, la gente debería salir incorporando la necesidad de ampliar las propias posibilidades, de darse cuenta de que son y pueden ser protagonistas y, luego de una acción, poder reflexionar: “Sin mí esto no habría existido”. En Bella Vista surgió, cual ejemplo, una mujer que, sin duda, podrá hacer siempre y gratificadamente esa reflexión.
La inteligencia individual se desarrolla siempre en un entorno social que favorece su desarrollo o lo bloquea. Hay ambientes “inventógenos” y otros “rutinógenos”; los primeros producen ideas creativas, los segundos son víctimas de la rutina.Toda persona puede ser creativa, pero no todas están dispuestas a soportar el esfuerzo que ello implica. Pero es del esfuerzo en esta dirección de donde pueden salir resultados mejores. La idea es no dejar que estas personas se sientan bloqueadas por la creencia dominante de que no podrán cumplir sus deseos.
Podemos afirmar entonces que no se discuten las personas, sino analizar las ideas; es difícil desvincular ambas cosas, hay que tratar de las personas y de sus ideas. Los héroes de antaño eran conocidos por haber hecho algo; en cambio, las celebridades de hoy son conocidas nada más que… por ser conocidas.
Comentarios (1)







Excelente reflexión, la comparto plenamente