Prende y Apaga
–Si lo dice por mi señora, creo que incurre o en mala observación o, cuanto menos, en un acto de discriminación.
–No sea arrebatado, Juan. Lo digo por la gota de sudor que le corre por la frente como avisando que viene de un día muy complejo con su remis.
–Bueno, yo diría que vengo de una noche y un día muy complicado, vecino. El domingo tuve que estirar el turno porque no juntaba un peso…
–¿Y le pasó algo, Juan?
–Bastante, porque a la noche se juntaron miles personas para ver el corso…
–Con tanto movimiento, Juan, me parece que la juntó con pala.
–Eso cree usted.
–Bueno, Juan, se queja mucho del domingo, pero es ahora cuando lo veo transpirar.
–¿Dónde vive, vecino? ¿No se enteró que el caos habitual se multiplicó esta mañana porque se cortó la luz y, por más de media hora, murieron los semáforos, se cayeron todos los sistemas imaginables y los aires o ventiladores nos hicieron recordar que son aparatos inútiles sin la corriente alterna?.
–No se caliente… Bueno, se lo digo por la temperatura exterior, Juan. No se olvide que el verano ni asomó.
–Imposible no levantar presión con un día así, vecino. Más de 37 grados a la sombra y el hielo derretido por ausencia de voltios.
–Sí, pero si llega a saltar un transformador como el año pasado, le da un infarto, Juan.
–No me haga acordar… ¿Y si le pedimos al gauchito que nos mande un poco de viento frío?







